El científico estudia el impacto ambiental del plomo utilizado en la munición de caza y sus consecuencias en las poblaciones de buitre leonado en España

Buitres leonados. | Rafael Mateo
Cada año se liberan al medio ambiente de la Unión Europea en torno a 44 000 toneladas de plomo, un metal pesado tóxico, procedente del tiro deportivo, la caza y la pesca, según estima la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA, por sus siglas en inglés). En 2023 se prohibió la munición de plomo en humedales en la Unión Europea, pero todavía se puede usar en el resto del territorio. Este 2026, la Comisión Europea ha propuesto a los Estados miembros que se prohíba los cartuchos de perdigones de plomo en caza tras un período de transición de cinco años y que las balas de plomo puedan seguir usándose. Los Estados miembros votarán este borrador o propondrán una versión revisada esta primavera.
Pese a conocerse desde hace siglos que no hay dosis segura de exposición al plomo, no se había prohibido su uso en caza y tiro deportivo “por la inercia y la falta de alternativas”, indica Rafael Mateo, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) de Barcelona, un centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El científico detalla que la sustitución del plomo por acero en la caza reduciría la intoxicación de los buitres por este metal.
Buitres intoxicados por plomo debido a la munición de caza
El IDAEA-CSIC participa en investigaciones que permiten cuantificar los impactos ambientales del plomo utilizado en la munición de caza.
“El plomo es un metal que por sus características físicas es óptimo para la munición: es denso y blando, con poco riesgo de rebotes y de dañar los cañones de la escopeta. Cuando impacta con el animal, no lo atraviesa limpiamente, sino que se deforma y libera mucha energía en el impacto”, señala Mateo, quien también fue director del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC).
Sin embargo, solo una pequeña parte de los perdigones de plomo disparados llegan a las presas. El resto se liberan en el medio ambiente, donde pueden ser ingeridos por aves que los confunden con comida o con pequeñas piedras que emplean para digerir los alimentos. La ingestión de perdigones de plomo gastados provoca intoxicación por plomo en muchas especies de aves.
Un estudio del año 2009 en el que participó Mateo estimó que el envenenamiento por plomo provoca la muerte de un millón de aves silvestres al año en Europa, siendo responsable de un 8,9% de la mortalidad estimada en aves acuáticas europeas. El plumbismo, el envenenamiento que produce el plomo al acumularse en el cuerpo, afecta a todas las aves terrestres en España, concluye un estudio del año 2024 encargado por SEO/BirdLife al IREC y IDAEA y del que Rafael Mateo es su coautor.

Balas y munición de plomo. | Rafael Mateo
La ECHA señala que desechar la carne alrededor de la herida y retirar los fragmentos de plomo visibles no es suficiente para eliminar todo el plomo presente porque puede haber trozos microscópicos.
Un estudio, del que Mateo es el autor principal, ha encontrado niveles elevados de plomo en sangre en el 57,7 % de los buitres leonados en España, país que alberga el 90% de los buitres leonados de toda Europa. El trabajo, publicado en Environmental Pollution, encontró partículas de munición en el 11 % de las egagrópilas, las bolas de alimentos sin digerir que regurgitan las aves rapaces. El estudio concluyó que los cadáveres de animales de caza mayor con fragmentos de bala fueron la principal fuente de exposición al plomo. Mateo estima que el 3,7% de los buitres estarían ingiriendo munición de plomo diariamente.
“Es cierto que la población de buitres está aumentando en vez de extinguirse, pero esto se debe a que cada vez más se alimentan de animales procedentes de la ganadería, sin presencia de plomo”, el investigador explica.
Y añade: “sin esa fuente de alimentación, la población disminuiría notablemente. Si los buitres se alimentasen solo de carne de caza con plomo se intoxicaría todavía una mayor proporción de individuos”.
Por todo ello, Rafael Mateo es uno de los más de 100 científicos que este junio remitieron una carta al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) para la prohibición total y sin excepciones del uso del plomo en la caza y pesca. La munición de plomo “representa un problema sanitario para los consumidores frecuentes de carne de caza”, indican los investigadores firmantes de dicha carta.
Alternativas al plomo
Hay precedentes en prohibiciones de este metal pesado: el uso de tetraetilo de plomo y otros compuestos plúmbeos en la gasolina para subir el nivel de octanaje fueron prohibidos en España, en 2001.
“Gracias a esta medida, se observó una bajada en las concentraciones de plomo en el medio ambiente y también en las personas”, señala Joan O. Grimalt, químico e investigador del IDAEA.
La ECHA también apunta a las balas de bismuto y de wolframio como alternativa a las balas de plomo. Estas opciones pueden utilizarse en cualquier escopeta, incluidas las más antiguas, que pueden no ser adecuadas para los perdigones de acero. No obstante, la mayoría de las escopetas existentes no tendrán que ser sustituidas. La munición de acero estándar puede utilizarse en la mayoría de las escopetas homologadas, señala la agencia europea.

Cada año se liberan al medio ambiente de la Unión Europea en torno a 44 000 toneladas de plomo. | Pixabay
Actualmente el acero es un buen sustituto del plomo y se usa ya en los humedales. “Se sigue cazando los mismos números. Los cazadores reconocen que la munición es igual de efectiva que la de plomo”, explica Mateo. Cuando se dispara hacia el aire, como en la caza de zorzales y palomas, “el acero no tiene riesgo porque no hay posibilidad de rebotes”. Además, el precio de los perdigones y cartuchos de acero son similares a los de plomo, destaca el investigador del IDAEA.
“Existen soluciones a los riesgos que supone la exposición alimentaria al plomo procedente de la munición para los seres humanos y la fauna silvestre, soluciones que los legisladores y reguladores deben considerar exhaustivamente y aplicar sin demora”, señala Rafael Mateo en un artículo que publicó en 2025 junto con investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y la Universidad de Aarhus (Dinamarca) en la revista científica Perspective.
Contenido realizado por Fermín Grodira, dentro del Programa de Ayudas CSIC – Fundación BBVA de Comunicación Científica, Convocatoria 2024








