
La técnica permite analizar micro y nanoplásticos de entre 0,7 y 20 micrómetros. | Pexels
Existe una creciente preocupación por el impacto de los micro y nanoplásticos en la salud humana. La complejidad de estos materiales, su reducido tamaño y las limitaciones metodológicas dificultan su análisis y, en consecuencia, su regulación. Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), ha desarrollado una metodología de alta resolución que permite cuantificar micro y nanoplásticos en agua embotellada de plástico. Se han identificado partículas de plástico extremadamente pequeñas, de entre 0,7 y 20 micrómetros (µm), así como los aditivos químicos que se liberan en el agua. Los resultados muestran una concentración media de 359 nanogramos de micro y nanoplásticos por litro de agua, una cantidad comparable a la encontrada en el agua del grifo en un estudio previo realizado por el mismo grupo.
«La mayoría de los estudios cuantifican los micro y nanoplásticos según el número de partículas en un volumen específico», explica Marinella Farré, investigadora del IDAEA-CSIC y autora del estudio. La metodología utilizada en este estudio permite la cuantificación en unidades de masa. «Esto supone un avance significativo, ya que nos permite cuantificar partículas de diferentes formas y tamaños extremadamente pequeños, algo que no es posible con otras técnicas«, añade.
Ingesta anual de micro y nanoplásticos
El equipo de investigación analizó 280 muestras de agua de 20 marcas diferentes de agua embotellada, considerando botellas de 1,5 L y 0,5 L. Asumiendo que un adulto bebe 2 litros de agua al día, los autores estiman una ingesta de 262 microgramos de partículas plásticas al año.
«La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no establece ningún límite sobre la ingesta máxima segura de micro y nanoplásticos. Sin embargo, nuestra metodología es clave para futuras directrices que permitan establecer este límite, considerando la masa del polímero y no solo el número de partículas«, señala Marta Llorca, investigadora del IDAEA-CSIC y autora del estudio.
Agua embotellada vs. agua del grifo
Al comparar los resultados de este estudio con los de una investigación previa del mismo grupo que analizó el agua del grifo en Barcelona, las concentraciones de micro y nanoplásticos son similares.
«La principal diferencia que hemos encontrado es el tipo de polímero: en el agua del grifo detectamos más polietileno (PE) y polipropileno (PP), mientras que en el agua embotellada hemos identificado principalmente tereftalato de polietileno (PET), aunque también polietileno», indica Cristina Villanueva, investigadora de ISGlobal y autora del estudio.
No obstante, es importante no perder de vista el enorme impacto ambiental que supone el consumo de agua embotellada, especialmente debido a la inmensa producción de residuos plásticos.
Albert Vega-Herrera, Maria Garcia-Torné, Xavier Borrell-Diaz, Esteban Abad, Marta Llorca, Cristina M. Villanueva, Marinella Farré. (2023) Exposure to micro(nano)plastics polymers in water stored in single-use plastic bottles. Chemosphere: doi.org/10.1016/j.chemosphere.2023.140106
Albert Vega-Herrera, Marta Llorca, Xavier Borrell-Diaz, Paula E. Redondo-Hasselerharm, Esteban Abad, Cristina M. Villanueva, Marinella Farré. (2022) Polymers of micro(nano) plastic in household tap water of the Barcelona Metropolitan Area. Water Research: doi.org/10.1016/j.watres.2022.118645








