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Expertos en riesgos naturales y emergencias se reúnen en Barcelona en una nueva edición de los Itinerarios Cicerón del CSIC.
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La jornada destacó la importancia de la cooperación en el diseño de protocolos de actuación frente a los riesgos naturales involucrando desde el inicio a los distintos actores implicados.

Asistentes del Itinerario Cicerón del CSIC celebrado en el IDAEA junto al IGME
Los riesgos naturales como terremotos, inundaciones, incendios forestales o sequías, forman parte de los procesos naturales de la Tierra. Sin embargo, su impacto se ha intensificado en los últimos años debido a factores como el cambio climático, la deforestación o la expansión demográfica.
Para abordar las principales consecuencias de estos episodios y poner en común los conocimientos de expertos de distintas áreas para minimizar su impacto, el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) y el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), ambos pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han acogido una nueva jornada de los Itinerarios Cicerón en Barcelona. El objetivo de la iniciativa es conectar la ciencia con administraciones, empresas y periodistas para crear sinergias ante desafíos comunes.
La jornada, liderada por Joan Martí e Inés Galindo, del IDAEA y del IGME respectivamente, ha contado con la participación destacada de los investigadores e investigadoras Ethel Eljarrat (IDAEA), Xavier Querol (IDAEA), María Charco (IGEO), Carlos Garrido (IACT), Gemma Ercilla (ICM) y Félix López (CENIM), quienes han presentado distintos proyectos y líneas de investigación relacionadas con la temática. Al Itinerario asistieron otros representantes de estos institutos de investigación, de administraciones públicas como Protección Civil, la Unidad Militar de Emergencias (UME), el Consorcio de Compensación de Seguros, el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y la Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados (Oficina C) y de empresas aseguradoras como Zurich. Además, contó con la presencia del delegado del CSIC en Cataluña, Luis Calvo, y el coordinador de la oficina de Transferencia del Conocimiento del CSIC, Javier Maira.
“En la gestión de los riesgos naturales es importante integrar todos los factores a nuestro alrededor, hacer una aproximación multiriesgo y, sobre todo, dedicar el esfuerzo a la prevención”, destaca Joan Martí, organizador de la jornada y responsable del Servicio de Evaluación y Gestión de Riesgos Naturales (NRAMS) del IDAEA.
Como parte del itinerario, se ha llevado a cabo un recorrido por cuatro servicios del IDAEA, donde los asistentes han podido conocer distintos equipos y capacidades científico-técnicas empleadas por el instituto para medir contaminantes antropogénicos presentes en nuestro entorno y que, en el caso de un accidente o catástrofe natural, pueden suponer un peligro adicional para la salud de las personas y de los ecosistemas.

Visita al laboratorio de aguas subterráneas e hidrogeoquímica del IDAEA-CSIC durante el Itinerario Cicerón a cargo de los investigadores Anna Jurado y Marc Teixidó
A continuación, los asistentes han participado en una sesión dedicada a conocer seis proyectos seleccionados del programa Cicerón, desarrollados por distintas líneas de investigación de los centros, seguida de un debate abierto para poner en común ideas, inquietudes y puntos de vista para mejorar la coordinación interinstitucional y fomentar la cooperación entre la comunidad científica y los gestores de emergencias.
Investigación e innovación en la gestión de riesgos naturales
La directora del IDAEA-CSIC, Ethel Eljarrat, ha abordado cómo las inundaciones pueden arrastrar contaminantes presentes en las aguas y suelos, incluso liberar contaminantes persistentes atrapados en los sedimentos, un problema igual de relevante, pero, a menudo, menos conocido.
“Con un evento como la DANA en Valencia estos contaminantes atrapados en sedimentos afloran de nuevo a la superficie y por ello podemos encontrar compuestos que hace décadas que no se utilizaban”.
Por su parte, la investigadora del Instituto de Geociencias (IGEO-CSIC-UCM), María Charco, ha explicado la utilidad de los gemelos digitales en vulcanología para reproducir, analizar y predecir el comportamiento de sistemas físicos reales.
“Con una coherencia de la física y una buena introducción de datos de observación podemos obtener mediante modelos digitales sencillos resultados tan útiles como los que ofrecen modelos más complejos”.
La investigadora ha destacado la utilidad de la Inteligencia Artificial para el diseño de planes de mitigación del riesgo y para la toma de decisiones informadas.
Xavier Querol, investigador del IDAEA-CSIC, ha tratado un riesgo fundamental amplificado por el cambio climático como es la mala calidad del aire, teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima alrededor de siete millones de muertes anuales en todo el mundo asociadas a la exposición de partículas en suspensión. Desde el Instituto la calidad del aire se evalúa de manera constante para alertar a gestores de salud pública sobre episodios de calima, para que puedan accionar a tiempo los mecanismos de prevención.
“Hemos visto que, sobre todo en la zona mediterránea hay días en los que se eleva la concentración de partículas debido a la calima, los incendios, el ozono y la ola de calor, generando un impacto mayor en la salud”.

Visita a las cabinas de monitoreo de la calidad del aire del IDAEA-CSIC durante el Itinerario Cicerón
El hidrógeno natural como recurso energético emergente es el proyecto que ha dado a conocer el investigador del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC), Carlos Garrido, quien ha detallado cómo se produce este recurso geológico natural y la incertidumbre sobre posibles impactos asociados, dado que la exploración de este recurso se encuentra todavía en una fase muy inicial, lo que permite anticipar y planear riesgos futuros.
“La buena noticia es que este recurso se genera mediante un proceso totalmente natural, inocuo y no genera ningún tipo de residuo”.
Asimismo, la investigadora del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), Gemma Ercilla, ha incidido en la necesidad del cambio hacia un enfoque de peligros múltiples frente al de catástrofes puntuales en el estudio de los riesgos naturales, ya que representa escenarios más realistas y, además, tiene en cuenta que los eventos en cascada multiplican el impacto del peligro.
“Gracias a los resultados de nuestro proyecto estamos creando un mapa multirriesgo donde podamos mostrar los diferentes peligros potenciales que hay en una zona”.
Finalmente, Félix Antonio López, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC), ha presentado la solución innovadora para solidificar los lodos generados durante la Dana de Valencia para agilizar la labor de limpieza y minimizar el impacto del vertido de estos lodos sobre ecosistemas acuáticos.
“A partir de una colaboración público-privada de I+D+i, fabricamos mobiliario urbano y adoquines que empleamos para la reconstrucción de las zonas afectadas, demostrando la utilidad de los lodos desde un punto de vista tecnológico y ambiental”.
Ciencia, prevención y coordinación frente a los riesgos naturales

Debate sobre la gestión y la prevención de riesgos naturales durante el Itinerario Cicerón del IDAEA y el IGME. De izquierda a derecha: Juan Otero (Zurich), Joan Martí (IDAEA), Inés Galindo (IGME) y José Luis Roscales (Oficina C)
El debate posterior puso de relieve la importancia de entender la gestión de emergencias como un ciclo continuo en el que la recuperación tras un evento contribuye a reforzar la prevención y la respuesta frente a futuros episodios. Los participantes coincidieron en la necesidad de reforzar la cooperación entre la comunidad científica, las administraciones, los gestores de emergencias y el sector asegurador, así como en el valor del asesoramiento científico, las nuevas herramientas de simulación y los mapas de riesgo para mejorar la toma de decisiones. Asimismo, destacaron el papel de la educación y la sensibilización ciudadana, así como la necesidad de generar más espacios de encuentro que faciliten la colaboración entre disciplinas e instituciones.
La jornada permitió evidenciar el potencial del CSIC para contribuir a la evaluación y gestión de los riesgos naturales a través de la colaboración entre distintos centros especializados. También sirvió para fortalecer los vínculos entre investigadores, administraciones y otros actores clave, favoreciendo la creación de sinergias para afrontar de forma más eficaz los desafíos asociados a los riesgos naturales y la calidad ambiental.








