Published On: 19 julio 2024

El verano pasado, el de 2023, se produjeron 10.958 muertes asociadas a las altas temperaturas. En lo que llevamos de verano de 2024, ya se han atribuido 56 muertes al calor extremo, de la cuales 7 se han producido en días de calor excesivo. Así lo ha registrado la Aplicación Mortalidad Atribuible por Calor en España (MACE).

El cambio climático y el aumento de las temperaturas incrementan la carga de mortalidad relacionada con dichas temperaturas, especialmente en las regiones tropicales y subtropicales, donde el calor se volverá cada vez más extremo y prolongado. Esta tendencia ha sido una creciente preocupación para la comunidad científica desde, al menos, aquel verano anómalo del 2003. La acumulación de evidencia sobre este fenómeno ha motivado a un equipo de científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), la Universidad de Valencia y la Fundación para la Investigación del Clima (FIC), a desarrollar la aplicación MACE. Esta herramienta utiliza los datos oficiales del Sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) y las temperaturas registradas por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) para calcular la mortalidad atribuible al calor moderado, extremo y excesivo de los meses durante los meses de junio, julio y agosto en España.

“Si hablamos del impacto del calor sobre la salud, el verano de 2023 fue el tercero con mayor mortalidad atribuible al calor excesivo, con 3934 fallecimientos, después de la ola de calor de 2003 y el verano de 2022”, explica el Dr. Aurelio Tobías, investigador del IDAEA especializado en epidemiología ambiental y coautor de la aplicación.

El verano de 2023 registró 4 olas de calor, que se iniciaron el 9 de julio, con un total de 24 días (no consecutivos) en esta situación.

Este verano de 2024, aunque comenzó con cierta tregua en cuanto a las altas temperaturas, anunció su primera ola de calor para el pasado 18 de julio, con temperaturas superiores a los 35º de forma generalizada en la mitad sur y el cuadrante noreste de la Península. Tras un pequeño respiro de 2 días, la AMET anuncia una segunda ola desde el martes 23 de julio, con máximas que podrían superar los 40ºC y alargarse hasta el día 28.

Ante tales circunstancias, se activan los protocolos de aviso a la ciudadanía y prevención contemplados en el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas por Altas Temperaturas del Ministerio de Sanidad. Este plan incluye la predicción de temperaturas, la información sobre la mortalidad, la coordinación con servicios sanitarios y sociales para identificar a los grupos de riesgo, así como la coordinación con las administraciones y entidades competentes.

Novedades de la aplicación MACE 

Desde su implementación hace un año, la aplicación MACE ha incorporado una serie de novedades que mejoran su utilidad y precisión. Una de las actualizaciones más significativas ha sido la inclusión de datos detallados de cada provincia de España, lo que permite ofrecer una visión más precisa del impacto del calor en diferentes regiones del país. Entender que el umbral de calor extremo varía en distintas partes del país es crucial. Por ejemplo, una temperatura de 26ºC puede ser considerada extrema en el norte de España, mientras que, en el sur, donde las temperaturas suelen ser más altas, los umbrales de calor extremo pueden ser superiores. MACE tiene en cuenta estos umbrales regionales de calor extremo diferenciados para ofrecer una estimación más precisa de la mortalidad atribuible al calor.

¿Cómo puede ayudar MACE a reducir las muertes por calor?

Esta herramienta supone una transferencia de conocimiento de la investigación a la sociedad, aplicada al potencial impacto del calor sobre la salud humana.

“Si los ciudadanos son conscientes de los riesgos del calor extremo sobre la salud, entre otras medidas, gracias a la aplicación, se puede contribuir al cambio de conductas frente a las altas temperaturas, como pueden ser beber agua, permanecer en lugares frescos, reducir la actividad física en el exterior en las horas centrales del día, usar ropa ligera que permita transpirar y hacer comidas ligeras que permitan recuperar sales minerales, entre otras”, añade el Dr. Tobías.

Las administraciones, por su parte y gracias a los nuevos datos provinciales, pueden identificar con mayor precisión las zonas más vulnerables a las olas de calor y enfocar sus esfuerzos en estas áreas. Los protocolos de aviso y prevención pueden ser más específicos y efectivos, reduciendo así la mortalidad.

El Dr. Dominic Royé, coautor de la aplicación y responsable de ciencia de datos de la FIC, señala también que España es especialmente vulnerable al cambio climático debido a su situación geográfica, su envejecimiento demográfico y sus condiciones socioeconómicas. Por ello, los autores instan a las autoridades sanitarias en España a desarrollar planes de acción que reduzcan la exposición a las temperaturas no óptimas por calor y frío, mejoren la vigilancia epidemiológica y la atención sanitaria y promuevan la concienciación y la educación de la ciudadanía sobre los riesgos para la salud asociados al clima.

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