Published On: 5 junio 2025

Producimos 390 millones de toneladas de plásticos al año, pero solo un 9% se recicla. Un solo fragmento de plástico tarda hasta 500 años en descomponerse en el medio ambiente. Ante tales cifras, es comprensible que nos preguntemos si realmente podemos reducir la contaminación por plásticos y si es posible un futuro sin ella. Si así fuera, ¿desde qué enfoque debemos abordar el problema? La ciencia no debe interpretarse como la única solución ante este reto tan complejo que nos ocupa, pero sí que es una buena aliada para idear soluciones eficaces.

El reto de identificar los plásticos microscópicos

Para empezar a abordar la contaminación por plásticos, debemos identificarlos. Si los residuos plásticos son grandes, como las bolsas de supermercado o las pajitas, el problema es menor. Se pueden clasificar fácilmente en las plantas de tratamientos de residuos, recoger a través de iniciativas comunitarias como las limpiezas de playas, o visibilizar a través de campañas de concienciación. El verdadero reto llega al intentar identificar plásticos de tamaño microscópico.

Los micro y nanoplásticos tienen un tamaño entre 5 mm y 0,001 mm, lo que dificulta su identificación y cuantificación. | EFE/Marta Pérez

Identificar micro y nanoplásticos es una tarea muy compleja a nivel técnico, ya que no todos ellos tienen la misma forma, a veces se confunden con rocas u otro tipo de residuos que no son plásticos. Por tanto, aquí la metodología es un factor clave. Es un reto dentro del reto. En el IDAEA, se ha desarrollado una metodología de alta resolución que combina la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución (HPLC-HRMS), una técnica muy precisa que permite separar y detectar moléculas a niveles ínfimos, junto con una cuantificación en masa.

A diferencia de métodos anteriores, esta técnica mide la concentración de micro y nanoplásticos en nanogramos por litro (ng/L), lo que permite evaluar la cantidad total de plástico, independientemente del tamaño o forma de las partículas.

La técnica desarrollada en el IDAEA cuantifica los micro y nanoplásticos por masa (y no por volumen como se hacía anteriormente), lo que permite calcular la cantidad total de plástico, independiente del tamaño y forma de las partículas. | IDAEA

Una vez esparcidos en los ecosistemas acuáticos, los microplásticos son extremadamente difíciles de eliminar. En el IDAEA también se están desarrollando tecnologías innovadoras como las membranas cerámicas para prevenir la contaminación por microplásticos y otros contaminantes del agua de manera rápida, rentable y sostenible. Esta tecnología cerámica consiste en un cilindro poroso que permite preconcentrar todas estas sustancias para un análisis más efectivo.

Detalle de la estructura nanoscópica de estas membranas cerámicas. | Sandra Bermejo

El impacto químico de los plásticos

 Más allá de los fragmentos visibles, otra dimensión menos evidente y silenciosa de los plásticos, pero igual de preocupante, es la contaminación química. Los plásticos tienen incorporados en sus fórmulas unos aditivos plásticos: compuestos químicos que se añaden al polímero base para proporcionarles más resistencia, flexibilidad, protegerles de la acción del sol, etc. Estos aditivos químicos suponen una proporción significativa del peso final del plástico (a veces más del 50%).

El problema de estos aditivos es que, con tiempo, uso y desgaste, se van liberando hacia el medio ambiente. Se han encontrado en todos los hábitats donde se han estudiado, desde la Antártida hasta las ciudades, y en todo tipo de animales como tortugas o cetáceos, e incluso en varios tejidos del ser humano (sangre, placenta, leche materna), así como en bebidas y alimentos.

Se ha asociado la presencia de estos compuestos con múltiples enfermedades como diversos tipos de cáncer, infertilidad, hiperactividad, deficiencia de atención, enfermedades neurodegenerativas o cardiovasculares, diabetes, obesidad, etc.

A pesar de que no se puede establecer una relación causa-efecto directa, hablamos de toxicidad crónica: no tiene efectos inmediatos en la salud, sino que los síntomas aparecen a medio-largo plazo debido a una exposición diaria y continua a concentraciones muy pequeñas. Los compuestos químicos provienen de múltiples fuentes y los incorporamos al cuerpo a través del aire que respiramos, los alimentos que comemos y las prendas de ropa que usamos.

Si quieres saber cómo reducir tu exposición a los plastificantes, una de las familias de aditivos plásticos más comunes, descárgate nuestra Guía de buenos hábitos para reducir el uso de plásticos.

Vías de exposición a los aditivos plásticos. | IDAEA

La doble cara del reciclaje global

Desde el ámbito normativo, se han dado pasos importantes, aunque insuficientes. Desde el 2021, la Unión Europea prohibió los artículos de plástico de un solo uso (como bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, pajitas, agitadores de bebidas, etc.) si hay alternativas sostenibles fácilmente disponibles y asequibles. A pesar de estos esfuerzos por transformar el continente europeo en un entorno más sostenible, la UE exporta más de 50.000 toneladas de residuos plásticos al mes a países no pertenecientes a la OCDE como Malasia, Indonesia, Vietnam y Turquía.

Estos países no suelen tener sistemas de reciclado eficientes y bien implementados que puedan asumir la avalancha de plásticos “comercializados” por países exportadores, por lo que el problema ambiental a escala global, persiste. Como respuesta, a partir del 21 de noviembre de 2026, la UE restringirá las exportaciones de residuos plásticos, especialmente a países no pertenecientes a la OCDE, para fomentar una economía circular y asumir la responsabilidad de sus propios residuos.

Tasasd de reciclaje por país de la UE. | Parlamento Europeo

Parece interesante volver a recuperar el lema ambientalista “pensar globalmente, actuar localmente” (think globally, act locally). La ciencia ambiental juega un papel clave en este enfoque porque, por una parte, detecta y analiza problemas globales como la contaminación por plásticos, el cambio climático o la pérdida de la biodiversidad. También ofrece herramientas y tecnologías para aplicar soluciones adaptadas a los contextos locales. Pero, además, informa a políticas públicas: los datos científicos permiten tomar decisiones responsables a los organismos de gobernanza a escala local, regional, nacional e internacional. Por ejemplo, el informe Combatir la contaminación por plásticos, de la colección “Ciencia para las Políticas Públicas” del CSIC, tiene como objetivo informar, asistir y asesorar a entidades públicas y privadas en esta problemática ambiental.

Este informe, en el que participa el IDAEA-CSIC, analiza el problema medioambiental y de salud que supone el aumento de la producción de plásticos, así como la liberación de micro y nanoplásticos y otros aditivos al entorno, presentando posibles estrategias para reducir dicha contaminación.| CSIC

Legislación hacia el futuro

Es necesaria una legislación más rápida, eficaz y basada en evidencia científica que sea ambiciosa a nivel global para poner solución a la contaminación por plásticos. El planeta necesita un compromiso mayor. El Tratado Internacional sobre la Contaminación por Plásticos, que se está negociando actualmente bajo el mandato de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA), es un tratado histórico para abordar este problema. Es importante porque marca un cambio de enfoque: no sólo se centra en el reciclaje de residuos, sino en reducir la producción y promover sistemas más circulares. Puede establecer límites globales a la producción de plásticos vírgenes, similar a cómo el Acuerdo de París fija metas para las emisiones de carbono. Además, el Tratado incluirá medidas vinculantes y voluntarias, con posibles consecuencias económicas, políticas y ambientales.

Para avanzar hacia un futuro libre de contaminación por plásticos, estos acuerdos deben ser vinculantes y deben estar respaldados por ciencia sólida, como la generada desde el IDAEA. De esta manera, pasamos del conocimiento a la acción, del laboratorio a los acuerdos internacionales.

Alicia S. Arroyo
Comunicación y Divulgación | IDAEA

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